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Te has preguntado alguna vez: ¿Qué pensarán mis compañeros de trabajo de mí? ¿Qué dirán de mí en reuniones o juntas en las que no estoy? ¿Qué le dirá mi jefe a su jefe de mí?

Te hayas dado cuenta o no, todos tenemos una identidad en los distintos círculos de personas en los que somos parte. La identidad pública es la opinión colectiva o juicio que el resto de las personas se han formado de ti:

  • En las interacciones o conversaciones que han participado (reuniones, presentaciones, happy hours, etc.)
  • En las acciones que te han visto tomar mientras trabajan (calidad de los entregables, aporte a otras áreas, conocimiento de la industria, etc.)

Se habla mucho de los planes de carrera y crecimiento, sin embargo las posibilidades que están disponibles para ti, dependen (en parte) de la identidad que construyes con otros. Tu identidad pública puede abrir posibilidades (ascensos, aumentos de sueldo, tomar más responsabilidades) o cerrar posibilidades (estancamiento y exclusión de conversaciones relevantes).

Identidades que abren posibilidades:
  • Impecable: no se le pasa nada, siempre cumple sus compromisos y cuando no puede, renegocia a tiempo
  • Crack: es técnicamente competente, conoce la industria y herramientas para enfrentar los desafíos de su rol
  • Responsable: se nota su esfuerzo, dedicación y compromiso con su trabajo, en buen chileno alguien “aperrado(a)”
  • Sensei / Gurú: se le conoce por siempre dar un buen consejo o guía
Identidades de doble filo:
  • Estratega: es políticamente hábil, pero sabemos que su agenda privada condiciona sus acciones
  • Buena onda: exceso de optimismo pone en peligro el rigor, privilegia la armonía del equipo por sobre abordar temas complejos
  • Rudo(a): logra los resultados esperados, pero a veces en desmedro de las personas y su bienestar
  • Sobre-vendido(a): es tan competente que le piden más cosas de las que puede administrar y no sabe decir no
Identidades que cierran posibilidades:
  • Arrogante: no tiene las competencias técnicas ni el conocimiento, pero habla y actúa como si las tuviese
  • Roba-cámara: quiere estar en todo, participar en todo y ser el centro de atención
  • Chanta: dice que sí a todo (para quedar bien), no cumple sus compromisos ni hace la pega
  • Queja: se queja por todo, cree que no se puede hacer nada, todo está mal y todo va a fallar
¿Qué puedo hacer? Diseñando mi identidad pública

Aquí van algunas acciones y preguntas que te pueden ayudar a construir tu identidad pública:

  1. Saber que piensa el resto de ti y cuestionar con lo que estás comprometido(a)
    • ¿Estás pidiendo feedback o consejo a personas cercanas?
    • ¿Estás generando los resultados por los que te pagan?
    • ¿Estás aportando al equilibrio “rigurosidad vs buena onda”?
  2. Observar las intervenciones que haces en reuniones o interacciones con otros
    • ¿Participas activamente o te quedas como observador?
    • ¿Las preguntas / opiniones que haces, aportan y son fundadas? 
    • ¿Estás haciendo suficientes propuestas / ofertas que aporten valor?
  3. No dejar botado al otro
    • ¿Te comprometes con lo que efectivamente puedes cumplir?
    • ¿Dices que no cuando ya sabes que no podrás cumplir?
    • ¿Anticipas y renegocias si no vas a poder cumplir algo que prometiste?
  4. Hacer “la pega” y darle visibilidad
    • ¿Tomas responsabilidades / compromisos relevantes?
    • ¿Realizas entregables de alta calidad y que cumplen sus objetivos?
    • ¿Te aseguras de avisar que ya cumpliste un compromiso para evitar ineficiencias de coordinación?
  5. Desarrollar las competencias técnicas que requiere tu rol
    • ¿Estás constantemente aprendiendo herramientas/softwares/frameworks que te ayudan a resolver desafíos que enfrentas en tu rol?
    • ¿Estás pidiendo ayuda a personas que saben más que tú?, ¿te preocupas por auto-formarte con cursos, papers y videos?
    • Si no sabes algo, ¿dices no sé, prometes averiguar y das una respuesta a tiempo?

En resumen, lo que otros piensan de ti (identidad pública) te abre o cierra posibilidades y se puede diseñar…

  • Cuidando al otro: haciendo promesas potentes y administrándolas bien
  • Cuidándote: diseñando tu participación en reuniones y cerrando gaps de conocimiento
  • Cuidando a tu equipo: tomando responsabilidades relevantes y “haciendo la pega”

¿hace-sentido?

Sebastián Balmaceda – Fernando Brierley