Llenarnos de “tengo-que” es receta segura para el agobio. Tengo que enviar un correo, tengo que agendar una reunión, tengo que realizar una presentación, tengo que coordinar una conversación, tengo que planificar un viaje… Ayuda!

Lo paradójico es que en momentos de agobio, esperamos que la mente siga operando en su máximo esplendor, como reloj suizo:

  • Confiamos en que la mente será capaz de sostener todos los pendientes y acuerdos que hemos tomado
  • Creemos que la mente registrará todas las promesas que hemos realizado y fechas en que debemos cumplir
  • Actuamos como si la mente mágicamente pudiese priorizar, decidir qué hacer cada día y cumplir con todo (no sólo en el trabajo, sino que además a nivel personal)

Metafóricamente, es como estar trabajando en un computador con 20 pestañas abiertas, 10 documentos en simultáneo, 5 planillas excel, 1 video conferencia, 2 programas de análisis de datos, Spotify, Whatsapp, Linkedin y Facebook abierto… y esperar que todos los programas sigan operando con la misma rapidez.

Las consecuencias de agotar la RAM

Para hacer una analogía, la mente la podemos utilizar como:

  1. Procesador: para evaluar escenarios, tomar decisiones e idear nuevas posibilidades
  2. Memoria RAM: para recordar las cosas de corto plazo, mantener mis pendientes y registrar compromisos

Como los recursos mentales son limitados (y no podemos comprar memoria adicional para hacer un “mente-upgrade”) al ocupar todos nuestros recursos en memoria RAM, perdemos capacidad para utilizar la mente como procesador

En consecuencia, todas las actividades que habitualmente realizamos con nuestra mente-procesador quedan en segundo plano. Es difícil pensar y tomar buenas decisiones. Terminamos apagando incendios y en un loop-infinito de estar agobiados.

Recuperando la tranquilidad: volcando la RAM

Una forma de re-asignar los recursos mentales es realizar el ejercicio que llamamos “Volcar la RAM”. 

Consiste en:

  1. Tomar una hoja en blanco (o una nota en tu smartphone)
  2. Volcar TODO lo que tengas en la mente haciendo una lista en respuesta a las siguientes preguntas:
    • ¿Qué me preocupa?
    • ¿Qué debo y a quién?
    • ¿Qué pendientes históricos tengo? ¿Qué e-mails tengo sin responder?
    • ¿Qué conversaciones tengo pendiente? ¿Con quién?
    • ¿Qué necesito pedirle a otras personas?
    • ¿Qué ideas he tenido que no quiero que se me olviden?
    • ¿Qué tengo que realizar ésta y la próxima semana?
  3. Tomar conciencia de la cantidad de ítems que estabas sosteniendo en tu mente, cuéntalos
  4. Priorizar los ítems más críticos y que puedes abordar en los próximos días
  5. Tomar un break con la tranquilidad de que TODO lo que está en la lista NO se escapará
  6. Volver a tu lista y diseñar tu ruta de próximos pasos
  7. Marcar o tachar lo que vayas terminando

Al hacer este ejercicio con algunos equipos hemos encontrado que en promedio las personas sostienen entre 50 y 80 ítems en la mente-RAM. Ponerlo por escrito les ha permitido tomar más perspectiva, anticipar riesgos y pedir ayuda. Sin embargo, lo más relevante es la tranquilidad de saber que todo está en la lista, que tienes visibilidad de los pendientes y un sistema de priorización que te orienta.

Si sientes que se te llena la RAM, andas apagando incendios o simplemente quieres tener más tranquilidad… A volcar la RAM!

¿hace-sentido?

Fernando Brierley – Sebastián Balmaceda

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Javier Mujica
Javier Mujica
Oct 9, 2019 11:09 am

Hace sentido. Añadiría una corta meditación de 3-5 minutos. Eso es como para desfragmentar, o reiniciar el ordenador mental. Saludos.

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